En los últimos años, he podido observar cómo la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un tema reservado para los gigantes tecnológicos y se ha convertido en un factor determinante para la competitividad empresarial en casi todos los sectores.

En Colombia, este cambio ya se está consolidando: según un estudio de Microsoft publicado en 2025, el 66 % de las micro, pequeñas y medianas empresas del país ya usan alguna herramienta de inteligencia artificial para mejorar su productividad, asegurar la continuidad del negocio o fortalecer el servicio al cliente, y entre las empresas nativas digitales la cifra asciende al 86 % Esto demuestra que la IA ya no es un lujo, sino una necesidad estratégica.

Cuando hablo con otro empresario en su proceso de preparación para adoptar IA, lo primero que recalco es la importancia de comprender qué significa realmente la inteligencia artificial.  Y que no se trata solo de automatizar tareas o usar chatbots, sino de desarrollar sistemas que aprenden, se adaptan y mejoran con el tiempo.

En mi experiencia, como desarrollador de software la falta de comprensión conceptual es uno de los mayores obstáculos, pues lleva a implementar soluciones desconectadas de la realidad del negocio. Entender la IA implica reconocer su potencial, pero también que se entienda que no la visión ni la creatividad humana, sino que las potencia.

En Colombia, el nivel de conocimiento general sobre inteligencia artificial ha crecido rápidamente. Un informe de Planeta Formación y Universidades en 2024 reveló que el 95 % de los profesionales colombianos ya conoce alguna herramienta de IA, aunque solo 1 de cada 10 ha recibido formación formal dentro de su empresa).

Este dato me resulta revelador, en el campo profesional la mayoría sabe qué es la IA y la usa de forma personal; pero las empresas todavía tienen el reto de convertir ese conocimiento personal en capacidades organizacionales. Prepararse para el uso de la IA no es solo invertir en tecnología, sino también en formación y cultura. Por eso siempre insisto en que la alfabetización digital y el aprendizaje continuo deben ser parte del ADN de la organización.

Fomentar su uso dentro de la cultura corporativa es quizás el punto más determinante. He visto compañías que compran licencias de software avanzado, pero sus equipos no confían en la tecnología o temen que los algoritmos reemplacen sus empleos. Este tipo de resistencia frena cualquier avance.

Para evitarlo, los líderes deben comunicar con transparencia que la IA no viene a sustituir, sino a amplificar las capacidades humanas. Las empresas que adoptan una mentalidad colaborativa entre personas y máquinas logran resultados más sostenibles y menos conflictivos. Además, fomentar la innovación interna, premiar la experimentación y promover el aprendizaje del error son claves para que la IA se convierta en una aliada natural del trabajo diario.

Otro elemento central es la gestión de datos. La IA se alimenta de información, y sin datos de calidad, ningún modelo puede ofrecer resultados confiables. En Colombia, según el medio Portafolio, el 63 % de los trabajadores afirma que su empresa ya utiliza software con funciones de inteligencia artificial, y el 46 % considera que entre el 11 % y el 30 % de su trabajo podría automatizarse. Sin embargo, muchas empresas aún tienen sus datos dispersos en silos o no cuentan con políticas claras de gobernanza. Por eso, mi recomendación es empezar por una auditoría de datos: revisar su calidad, accesibilidad, seguridad y consistencia. Una base sólida de información es el cimiento de cualquier estrategia de IA efectiva.

Tener la infraestructura tecnológica adecuada también es fundamental y no se trata solo de disponer de servidores o contratar servicios en la nube, sino de garantizar que los sistemas internos puedan integrar, procesar y escalar soluciones de IA de forma segura.

Esta adopción por ejemplo,  puede comenzar con la automatización de tareas administrativas, análisis predictivo de clientes o asistentes virtuales internos,  que luego se amplían según los resultados. Esta aproximación gradual reduce riesgos y permite que la organización aprenda en el proceso.

Por otr0 lado, implementar tecnología sin una dirección clara conduce a esfuerzos dispersos y poca rentabilidad. En Colombia, el número de empresas que usan IA ha crecido un 669 % desde 2018, según cifras cotadas por diferentes medios. Ese dato refleja una adopción en asenso, pero también la urgencia de hacerlo con propósito.

Recomiendo una pregunta estratégica: ¿cómo la IA puede mejorar nuestros productos, procesos o decisiones? Cuando el propósito es claro, la implementación se vuelve mucho más efectiva y medible.

Por supuesto, todo proceso de transformación requiere medición. Las empresas deben establecer indicadores que permitan evaluar el impacto de la IA en productividad, eficiencia, calidad y satisfacción del cliente. Además, los sistemas deben actualizarse y ajustarse constantemente. La IA no es un proyecto con un inicio y un fin, sino un proceso de aprendizaje continuo que va aactuar como un super asistente para la empresa y sus trabajadores. El éxito depende de la capacidad de la empresa para adaptarse, analizar resultados y mejorar.

Preparar tu empresa para el uso de la inteligencia artificial no consiste en adquirir tecnología, sino en transformar mentalidades, estructuras y estrategias. Implica capacitar al talento humano, construir una base sólida de datos, invertir en infraestructura, diseñar una estrategia clara y actuar con responsabilidad ética.

En Colombia su adopción crece, al igual que la necesidad de conocerla y experimentar con ella, y la oportunidad es enorme. Mi invitación es que las empresas que aún no han iniciado procesos de alfabetización y uso de la IA empiecen hoy a prepararse con visión integral serán las que lideren el mercado en los próximos años.

Dorian

por Dorian Ferney Rallón Galvis

Profesional en Ingeniería de Sistemas de la Universidad Cooperativa de Colombia sede Bucaramanga y reconocido empresario santandereano, emprendedor y soñador que a través de la experiencia se ha convertido en un referente en innovación digital. Fundador y CEO de Biofile: suite profesional para prestadores de salud.