Blog de tecnología y emprendimiento

Compartiendo conocimiento desde mi experiencia.

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  • El World Business Forum es una experiencia global sobre innovación y liderazgo empresarial

    Como CEO de Biofile «Suite profesional para prestadores de salud» quiero contarles que participamos en el World Business Forum (WOBI), uno de los eventos empresariales más influyentes a nivel mundial, que reúne cada año a líderes, CEO y directivos de diferentes países y sectores para reflexionar sobre los retos del liderazgo, la innovación y la transformación organizacional.

    La participación de la empresa se dio como parte del reconocimiento otorgado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, al ser destacada como la Mejor Startup de la Región en los Premios Innovadores de Santander 2025. El World Business Forum es una cumbre que se celebra en ciudades como Nueva York, Madrid, México y Bogotá, y que se ha consolidado como un referente mundial para el intercambio de conocimiento y la actualización de tendencias en el mundo de los negocios.

    Miles de líderes y ejecutivos asisten cada año para fortalecer sus capacidades de liderazgo, analizar nuevas perspectivas de gestión y descubrir modelos de innovación que puedan aplicar en sus organizaciones.

    El eje central del foro, “El poder de lo impredecible” nos lleva a una reflexión profunda sobre la capacidad como líderes para adaptarnos a escenarios cambiantes. La idea principal fue que la ventaja competitiva de las organizaciones no está en evitar lo incierto, sino en aprender a navegarlo con visión estratégica, apertura mental y liderazgo consciente.

    Para Biofile, esta experiencia representó mucho más que asistir a conferencias. Fue un espacio para observar, dialogar y aprender de empresarios de diferentes culturas, industrias y modelos de negocio. Enviamos a nuestro Líder de I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación) y este intercambio de perspectivas amplía la visión de quienes lideran las diferentes áreas de la empresa, pues les permite comprender que la innovación no responde a una sola fórmula, sino que se nutre de la diversidad, la empatía y la colaboración.

    Cuando un líder de tu empresa tiene la oportunidad de escuchar cómo una compañía tecnológica europea resuelve sus desafíos de escalabilidad, cómo un líder asiático gestiona el talento joven o cómo un deportista de alto rendimiento aplica la disciplina en la vida empresarial, su manera de pensar cambia. La mente se abre a nuevas formas de liderazgo, se fortalece la capacidad de adaptación y se adquiere una visión más global y menos reactiva frente al cambio.

    En Biofile, esta vivencia reafirmó la importancia de mantener una mentalidad en constante aprendizaje. El intercambio con líderes de distintos países y áreas les acerca al concepto de que la innovación no consiste únicamente en desarrollar productos tecnológicos, sino en crear culturas empresariales capaces de aprender, desaprender y reinventarse. Escuchar otras experiencias y descubrir nuevas maneras de crear valor, abre más la mente a entender hacia dónde va la innovación.

    En este sentido, nuestra participación se convirtió en un ejercicio de aprendizaje colectivo y de crecimiento empresarial. La exposición a diferentes formas de liderazgo y a modelos exitosos de innovación global nos permite reafirmar la importancia de seguir impulsando una transformación tecnológica con enfoque humano, en el sector salud y en el de tecnologías de la información, donde estemos al servicio de la eficiencia, y el bienestar de los colombianos.

    Por otro lado, este tipo de espacios internacionales tienen un impacto directo en la mentalidad del empresario moderno. Promueven la apertura, la curiosidad y la visión estratégica a largo plazo. ya que escuchar a líderes de otras culturas enseña a valorar la diversidad como fuente de creatividad y a entender que la innovación no surge de la rutina, sino de la conexión entre distintas formas de pensar.

    En un entorno globalizado, los empresarios que se atreven a mirar más allá de sus fronteras y hacen que su equipo sea parte de ellas, adquieren una ventaja significativa: aprenden a anticipar los cambios, a adaptarse más rápido y a construir organizaciones más resilientes.

    Para Biofile, participar en el WOBI significó fortalecer nuestro propósito de seguir creciendo como una startup tecnológica con impacto positivo en el sector salud colombiano, consolidando nuestro compromiso con la excelencia y la transformación digital. De igual manera, la empresa continuará integrando en su estrategia los aprendizajes obtenidos, aplicando metodologías ágiles, promoviendo una cultura de innovación continua y fomentando un liderazgo centrado en el talento y la colaboración.

    Dorian

  • El poder de las alianzas para impulsar la internacionalización, la innovación y la IA

    Quiero dirigirme a otros empresarios y líderes que, como yo, creen en el poder de las alianzas para transformar y proyectar nuestras compañías más allá de las fronteras. Estoy convencido de que el crecimiento sostenible no se logra en solitario, sino en comunidad, colaborando con otros actores del ecosistema empresarial, académico y tecnológico.

    Recientemente tuve el privilegio de representar a Biofile, junto con Lenis Joya Quintero, cofundadora y directora comercial, en la Misión Cataluña, organizada por el Clúster TI de Santander y la Cámara de Comercio de Bucaramanga. Esta experiencia marcó un paso decisivo en nuestro proceso de internacionalización y reafirmó que las empresas santandereanas y colombianas tenemos todo para competir en escenarios globales.

    Visitar Barcelona fue inspirador y estratégico. En esta ciudad se respira innovación, colaboración y visión de futuro. Durante nuestra estancia tuvimos la oportunidad de conocer uno de los ecosistemas tecnológicos más importantes de Europa, donde la tecnología, la salud y la ciencia trabajan en conjunto para generar soluciones con impacto global.

    Uno de los momentos más significativos fue nuestra visita al Barcelona Health Hub, una red que agrupa a más de 500 miembros entre startups, instituciones de salud, universidades, corporaciones e inversionistas. Su propósito es acelerar la transformación digital del sector sanitario, algo que compartimos plenamente en Biofile.

    Para nosotros, que lideramos una suite tecnológica diseñada para facilitar la vida de los profesionales de la salud, fue motivador ver cómo en Europa se impulsa una digitalización centrada en mejorar la atención y el bienestar de sus consumidores. Confirmamos que estamos alineados con las tendencias globales: lograr que los médicos dediquen menos tiempo a tareas administrativas y más al cuidado de las personas.

    Otro de los grandes hitos de la misión fue participar en el AI Congress Barcelona, un evento que reúne a líderes mundiales en inteligencia artificial. Allí, fortalecimos nuestra visión sobre el papel estratégico que la IA debe jugar en la salud.

    En Biofile tenemos la certeza de que la inteligencia artificial no es el futuro, sino el presente. Estamos enfocados en que nuestra plataforma evolucione hacia una herramienta inteligente que apoye la toma de decisiones clínicas, optimice los flujos de trabajo y contribuya a una medicina más eficiente y humana.

    También pudimos conocer los modelos de apoyo al emprendimiento e innovación de Barcelona Activa, donde el trabajo conjunto entre el sector público y privado demuestra que el desarrollo tecnológico crece cuando hay cooperación, confianza y visión compartida.

    Gracias al liderazgo del Clúster TI de Santander, encabezado por José Orlando Cala Guadrón, doce empresas de nuestra región tuvimos la oportunidad de reunirnos con entidades catalanas y otros clústeres europeos e incluso con el consulado de Colombia en Barcelona. Estas reuniones confirmaron algo que siempre he creído: la internacionalización no solo se trata de exportar productos o servicios, sino de intercambiar conocimiento y crear redes duraderas de colaboración.

    Llevamos con orgullo el mensaje de que en Santander se están desarrollando soluciones tecnológicas con capacidad de impacto global, especialmente en un campo tan trascendental como el de la salud digital. Esta experiencia fue una prueba más de que cuando el talento local se conecta con ecosistemas internacionales, las oportunidades se multiplican.

    Desde Biofile seguimos reafirmando nuestro compromiso de liderar la transformación digital del sector salud en Colombia. Nuestro propósito es claro: hacer que la tecnología alivie la carga administrativa de los médicos, mejore su bienestar y asegure una gestión médica más eficiente y segura.

    La internacionalización no es solo un objetivo comercial, sino una responsabilidad con nuestros usuarios, nuestros equipos y nuestro país. Queremos que nuestra experiencia inspire a más empresas a proyectar su talento y su innovación hacia el mundo.

    Quiero invitar a otros CEO, emprendedores y líderes empresariales a sumarse activamente a los clústeres tecnológicos, Hubs de innovación y programas de cooperación público-privada que hoy están transformando nuestra región. Estas redes son el espacio donde nacen las ideas que cambian industrias, donde se fortalecen las capacidades y donde se abren las puertas hacia nuevos mercados.

    El futuro pertenece a quienes colaboran. Por eso, los invito a apostarle a la internacionalización, a las alianzas y a la innovación conjunta. Desde Biofile, seguiremos demostrando que desde Colombia se puede crear tecnología de alto impacto, exportar conocimiento y ser parte del avance digital que está marcando el rumbo de la salud en el mundo.

    Dorian

  • Familiaricemos a nuestros trabajadores con el uso de la IA en su vida personal

    Hace unos meses entendí que si quería que mi equipo usara la inteligencia artificial en el trabajo, primero tenía que ayudarles a descubrirla en su vida diaria. Muchas veces creemos que la IA solo sirve para las grandes empresas o para los que saben de tecnología, pero la verdad es que todos podemos usarla, y todo empieza en lo personal.

    Empecé por mí. Comencé a usar IA para cosas simples: organizar mis tareas, resumir lecturas, planear viajes y hasta para mejorar mi alimentación. Poco a poco me di cuenta de lo útil que podía ser y de cuánto tiempo me ayudaba a ahorrar. Entonces pensé: si esto me está sirviendo a mí, ¿por qué no podría servirle a todos en la empresa?

    Hablé con mi equipo y les propuse probar herramientas de IA para su día a día. Algunos las usaron para aprender inglés, otros para redactar correos o estudiar. Incluso hubo quien las usó para ayudar a sus hijos con tareas. Lo interesante fue ver cómo, cuando empezaron a usarla sin presión, la curiosidad creció sola. Ya no la veían como algo complicado, sino como algo que podía facilitarles la vida.

    Después de unas semanas, la conversación cambió. Ya no me preguntaban “¿qué es la IA?”, sino “¿qué otra herramienta puedo probar?”. En ese momento entendí que la mejor forma de fomentar la inteligencia artificial en una empresa no es con cursos o manuales, sino despertando la curiosidad y mostrando resultados reales.

    Lo más difícil al principio fue cambiar la mentalidad. Algunos tenían miedo de usar estas herramientas porque pensaban que la IA iba a reemplazarlos o que no sabrían manejarla bien. Para romper ese miedo, les mostré cómo yo también estaba aprendiendo. Compartí mis errores y descubrimientos, y eso hizo que se sintieran más cómodos para experimentar. No se trataba de ser expertos, sino de tener ganas de aprender.

    Poco a poco, el uso de la IA personal empezó a reflejarse en el trabajo. Un compañero propuso usar ChatGPT para resumir reuniones; otra persona encontró una herramienta que generaba reportes automáticos; y otro creó un asistente para responder preguntas frecuentes de clientes. Todo surgió de forma natural, sin imponer nada.

    En ese punto decidí lanzar una pequeña iniciativa interna: “IA para todos”. La idea era sencilla: cada empleado debía identificar una tarea repetitiva en su trabajo y buscar una forma de mejorarla con IA. No se trataba de grandes proyectos, sino de pequeños cambios. En pocos meses logramos automatizar tareas que antes nos tomaban horas. Pero más allá de los resultados, lo más importante fue el cambio de actitud. El equipo empezó a proponer ideas por iniciativa propia.

    Algo que me funcionó mucho fue permitir que todos experimentaran sin miedo a equivocarse. Les dejé claro que probar y fallar también era parte del proceso. Eso hizo que la gente se atreviera más. Algunos comenzaron a usar IA para redactar borradores, otros para analizar datos, otros para generar ideas de campañas. Cada intento, incluso los que no salían bien, servía para aprender y mejorar.

    Con el tiempo, me di cuenta de algo clave: la inteligencia artificial no debe verse como un proyecto, sino como un hábito. Igual que usar el celular o buscar algo en internet, la IA se convierte en una herramienta más cuando se vuelve parte de la rutina. Si una persona la usa para organizar su semana o para estudiar algo nuevo, es mucho más fácil que después la use para optimizar su trabajo.

    Cuando una empresa logra eso, la transformación llega sola. No hace falta obligar a nadie, porque todos entienden el valor real de la tecnología. La gente deja de esperar instrucciones y empieza a proponer soluciones. Eso crea una cultura de innovación que no depende solo de los líderes, sino de todos.

    Hoy puedo decir que fomentar la IA en mi equipo fue más un proceso humano que tecnológico. No se trató de instalar programas o comprar licencias, sino de cambiar la forma de pensar. De entender que la inteligencia artificial no viene a reemplazarnos, sino a potenciarnos.

    Si queremos que las empresas sean más innovadoras, tenemos que empezar por las personas. Y si queremos que las personas adopten la IA, tenemos que mostrarles cómo puede mejorar su vida fuera del trabajo. Todo empieza ahí: en el uso personal, en la curiosidad, en la confianza de probar algo nuevo.

    Cuando una persona descubre que puede usar IA para resolver cosas simples, se da cuenta del poder que tiene. Y una vez lo entiende, esa mentalidad se traslada naturalmente a su trabajo. Así es como se fomenta una verdadera cultura digital: desde la vida personal hacia la empresa.

    Así que los invito a que empecemos por nosotros mismos y nuestros equipos a usar la IA en nuestro día a día.

    Dorian

  • Capacitamos a profesionales del sector salud sobre el Resumen Digital de Atención RDA

    Recientemente para el sector salud realicé el webinar, «Resolución 1888 sin rodeos: adapta correctamente el RDA sin complicaciones», y abordé un tema crucial para hacer más eficientes a médicos y empresas prestadoras de salud: la implementación del Resumen Digital de Atención (RDA) un documento que es un resumen de la atención de los pacientes y que gracias a esta normativa mejorará la calidad de la atención en salud.

    Aunque esta normativa se enfoca en hospitales y consultorios, su mensaje esencial es una lección de modernización y eficiencia que aplica a todo tipo de institución de salud. En resumen, el Ministerio de Salud exige que la información clínica vital se digitalice y estandarice para que pueda ser compartida de forma segura y continua (Interoperabilidad de la Historia Clínica Electrónica, IHCE). Esto garantiza que, ante cualquier emergencia, un médico pueda acceder a los datos clave del paciente de forma instantánea, elevando la seguridad y calidad de la atención médica.

    La clave para que la Resolución 1888 no sea un dolor de cabeza es, sin duda, la tecnología y el buen desarrollo de software. Un sistema moderno no solo cumple la ley generando el RDA, sino que está diseñado para quitar el trabajo tedioso al personal de salud. Así mismo el software con el que funcionan las empresas de salud debe automatizar la estandarización de datos, generar el reporte automáticamente y encargarse del envío seguro y cifrado, permitiendo que el médico se concentre en lo más importante: su paciente. En Biofile ya estamos trabajando en eso para que más médicos cumplan con la normatividad y sigan digitalizando todos sus procesos y la información de los pacientes.

    Por otro lado, creo que esta capacidad de la tecnología para eliminar procesos manuales y aumentar la eficiencia es la razón por la que cualquier empresario, sin importar su sector, debe ver la digitalización como una inversión urgente.

    A pesar de vivir en plena era digital, donde la tecnología lo domina todo, una gran cantidad de personas y empresas de todos los sectores de nuestra economía siguen atadas a procesos basados en el papel o en sistemas viejos y desconectados.

    Esta dependencia no solo consume tiempo valioso, sino que expone el negocio a la pérdida de información y a errores constantes, frenando la toma de decisiones. Si un empresario decide no digitalizar sus procesos, automáticamente pierde competitividad: su competencia, que sí digitalizó, lo superará en velocidad de respuesta al cliente, en costos operativos y en la capacidad de analizar datos de valor.

    De igual manera, En el peor de los casos, se expone a graves sanciones legales por no cumplir con las normas de protección de datos (como la Ley 1581) y corre el riesgo de que la pérdida total de la información (por un incendio, un robo o un fallo informático) ponga en peligro la continuidad de su negocio.

    Por todo esto, a todos los empresarios, líderes y gerentes de Colombia, quiero hacerles una invitación a que puedan digitalizarse cada día y que busquen soluciones de software flexibles que les ayudarán a automatizar procesos clave, a proteger sus datos y a tomar mejores decisiones.

    Es hora de dejar de luchar contra el papel y la lentitud; y hacer de la tecnología su mejor aliada para la gestión de la información, y verán cómo su empresa gana en eficiencia, rentabilidad y, sobre todo, en calidad de servicio.

    Cierro con una pregunta ¿Cuál es el proceso crítico en su empresa que, si se digitalizara hoy, le daría una ventaja inmediata a sus clientes y empleados?
    Dorian

  • La IA cambiará la manera en que trabajará la generación Beta

    Este año está naciendo una nueva generación que marcará un antes y un después en la historia de la humanidad. Se la ha bautizado como Generación Beta, y aunque todavía son bebés que apenas balbucean, ya están destinados a crecer en un mundo profundamente distinto al que conocimos las generaciones anteriores.

    Yo llevo más de una década trabajando en el desarrollo de tecnología e implementando soluciones de inteligencia artificial para el sector salud, y mientras observo el rumbo que está tomando la innovación, me resulta inevitable preguntarme: ¿cómo será la vida de esta nueva generación en un planeta automatizado? ¿Qué los diferenciará de nosotros, los que crecimos en la incertidumbre de un mundo todavía a medio camino entre lo digital y lo analógico?

    Para ponerlo en perspectiva, siempre me gusta hacer una introspectiva  de ¿cómo fueron las generaciones anteriores? La Generación X, a la que pertenecen muchos de mis colegas, creció en un contexto de transición industrial. Vivieron la llegada del computador personal, del fax, del teléfono móvil en sus primeras versiones pesadas y costosas. Eran los tiempos en que se hablaba de “globalización” como un fenómeno nuevo y en que acceder a la información todavía implicaba visitar una biblioteca o comprar enciclopedias físicas.

    Luego vinieron los millennials que crecieron familiarizados con el internet a cuestas y fueron los primeros en experimentar una juventud más digitalizada, con el nacimiento de las redes sociales y los primeros smartphones. Esta generación fue pionera en entender que el conocimiento estaba a un clic de distancia.

    Cuando llegó la Generación Z, la de los nativos digitales, ellos nunca concibieron un mundo sin internet, sin YouTube o sin aplicaciones de mensajería instantánea. Para ellos, el concepto de esperar una carta o pasar horas buscando un dato en una biblioteca suena tan extraño como para nosotros lo fue la idea de vivir sin electricidad. Son ágiles en el uso de la tecnología, pero aún crecieron en una sociedad donde los humanos tenían que aprender a convivir con la tecnología, en un proceso de adaptación constante.

    La Generación Beta, en cambio, no tendrá que adaptarse: nacerán dentro de un ecosistema ya completamente automatizado. Si hoy nos impresiona la capacidad de los modelos de inteligencia artificial para generar imágenes, escribir textos o resolver problemas complejos en segundos, lo que estos niños verán en su adultez será aún más disruptivo. Estarán rodeados de asistentes inteligentes que no solo responderán preguntas, sino que anticiparán sus necesidades, coordinarán su día a día y tomarán decisiones por ellos.

    Entonces imagino un futuro en el que los Beta no usarán teclados ni pantallas como lo hacemos ahora, porque la interacción con está será casi invisible. La voz, los gestos, los sensores biométricos o incluso interfaces neuronales podrían convertirse en los medios principales para relacionarse con la tecnología. Y, a diferencia de nosotros, que todavía debatimos sobre el “peligro” o la “magia” de la inteligencia artificial, para ellos será tan normal como para un millennial era prender la televisión o conectarse a internet.

    Lo más interesante de esta nueva generación es cómo cambiará su relación con el trabajo. Cuando pienso en mi propia trayectoria laboral, recuerdo que el esfuerzo siempre estuvo asociado a horas de dedicación, de aprendizaje y de resolución manual de problemas.

    Aprender a programar, por ejemplo, fue un proceso arduo que me exigió pasar noches enteras leyendo documentación, probando y fallando. Pero la Generación Beta no necesitará atravesar ese mismo camino. Ellos contarán con sistemas de IA capaces de generar código de manera automática, resolver errores en segundos y crear aplicaciones con simples instrucciones de voz.

    Esto no significa que no vayan a aprender, sino que su aprendizaje será radicalmente distinto: se enfocará en la creatividad, en la estrategia, en el diseño de objetivos más que en la ejecución mecánica.

    Muchos temen que la automatización le “robe” el trabajo a esta generación, pero yo lo veo desde otra óptica. Si la Generación X tuvo que acostumbrarse a que una máquina reemplazara tareas físicas, y los millennials vimos cómo los algoritmos empezaban a reemplazar tareas administrativas, la Generación Beta vivirá en un mundo donde casi todo lo repetitivo estará delegado a sistemas autónomos.

     Eso, lejos de ser una amenaza, abrirá la puerta a que el ser humano se concentre en lo que realmente nos hace únicos: la capacidad de imaginar, de empatizar, de cuestionar y de dar sentido a lo que hacemos.

    Claro que no todo será sencillo. Así como otras generaciones tuvimos que lidiar con la sobreexposición en redes sociales y la Generación Z enfrenta problemas de salud mental asociados al uso excesivo de pantallas, los Beta tendrán que aprender a manejar un mundo donde los límites entre lo humano y lo artificial serán cada vez más estrecho.

    Así mismo, crecerán en una sociedad donde será difícil distinguir si un texto, una imagen o incluso una interacción proviene de una persona real o de una máquina hiperrealista. Su gran reto será formarse para cultivar más su contacto desde lo humano.

    Por otro lado, me gusta pensar que, como desarrolladores de tecnología, tenemos la responsabilidad de preparar el camino para ellos. Cada decisión que tomamos hoy sobre cómo entrenar modelos de IA, cómo regular su uso o cómo garantizar la privacidad de los datos, será el terreno en el que la Generación Beta aprenderá a caminar.

    Y no puedo evitar sentir un poco de envidia: ellos no tendrán que pasar por la etapa de asombro constante que nosotros vivimos, porque para ellos la novedad de la IA será lo cotidiano. Si logramos darles las herramientas correctas, quizá ellos sean los primeros en construir un mundo donde la tecnología no solo aumente la productividad, sino que potencie a la humanidad sin perder su calidez y esencia.

    Al mirar hacia atrás, veo una clara línea evolutiva: la Generación X abrió la puerta a lo digital, los millennials la expandieron, la Generación Z la normalizó, y ahora la Generación Beta la vivirá en su máxima expresión.

    Será la primera generación que no recordará un mundo sin inteligencia artificial omnipresente, y quizá la primera que pueda dedicarse de lleno a problemas que van más allá de la supervivencia laboral o económica. Ellos crecerán con la posibilidad real de enfocarse en los grandes desafíos de la humanidad: mejorar la salud, trabajar por la sostenibilidad del planeta, avanzar en la exploración espacial, la sostenibilidad de los recursos, la redefinición de lo que significa ser humano.

    Como desarrollador, me emociona y me inquieta al mismo tiempo pensar que el software que hoy escribo puede ser solo un juguete obsoleto para cuando estos niños alcancen la adultez.

    Pero esa es la esencia de la innovación: sembrar hoy, aun sabiendo que la cosecha la disfrutarán otros. La Generación Beta será una generación que nos obligará a replantearnos, una vez más, qué significa ser humano en un mundo con IA.

    Dorian

  • El secreto de la productividad es dejar que mi equipo hable claro.
    Positive interns sharing training impression. Cheerful young coworkers drinking coffee and chatting. Coffee break or career start concept

    Como CEO, sé que todos buscamos la productividad; en nuestras empresas esto significa hacer más en menos tiempo. Muchas veces pasamos horas revisando números, invirtiendo en tecnología y optimizando procesos. Pero con el tiempo, he descubierto que la herramienta más poderosa para la productividad es la asertividad que puedo fomentar en mi equipo de trabajadores.

    Para mí, este es el punto perfecto donde una persona dice lo que piensa o necesita de forma clara, honesta y sin pisar a nadie.   No es ser impositivo, gritando tu opinión, ni es ser pasivo, guardándote tus ideas por miedo. Es hablar desde el respeto y la firmeza y que todo el que pertenezca a una empresa lo pueda hacer y se sienta libre y seguro para expresar sus ideas de manera respetuosa y consistente.

    Todo empieza desde la alta dirección. Si yo, como líder, soy una persona que se enoja, si me dicen que me equivoco, o corto las ideas a la gente, estoy creando una cultura del silencio. Y el silencio es carísimo. Significa que nadie me va a avisar si un proyecto va mal, si un cliente está molesto o si hay una forma mucho más fácil de hacer algo.

     Por eso, a diario practico la asertividad como parte de mi vida empresarial. Así mismo, yo me esfuerzo por decir «no» cuando es necesario, dar feedback constructivo sin atacar a la persona y, lo más importante, me propongo escuchar cuando alguien me hace una observación y luego indago si tiene valor para mejorar un proceso, por medio de un diálogo.

    Con este manejo se crean espacios seguros en donde un asunto se puede debatir y todos los argumentos son valorados. No puedo pedirle a mi gente que sea asertiva si luego tomo reacciones negativas por ser sinceros.

    Esto significa cambiar la forma en que manejamos los errores; las equivocaciones no son para buscar culpables; son una oportunidad de aprendizaje que alguien tuvo la valentía de exponer. Yo digo a mi equipo: «Si ves un problema, dímelo de inmediato y entre todos miramos la solución. Es mucho mejor arreglar algo lo más pronto posible, que saberlo tres meses tarde”.

    Por otro lado, me enfoco mucho en la claridad de las expectativas que quiero comunicar a mis trabajadores. Ya que, si no soy claro con lo que pido, ellos pierden tiempo suponiendo lo que quiero. Si quiero que sean asertivos, debo conducirlos a que sepan poner límites, pero para eso, yo debo poner los límites iniciales con mucha claridad.

    Por ejemplo, cuando doy una tarea, me aseguro de que todos entiendan lo que es prioritario y lo que no, pero que igual deben hacerlo, y les animo a que ellos me digan «Jefe, tengo cinco tareas para hoy, ¿cuál debo hacer primero?». Esa es una pregunta asertiva que nos ahorra horas de trabajo mal enfocado.

    Así mismo, evitemos la resolución de conflictos; en cualquier equipo habrá diferencias en opiniones, forma de resolver inconvenientes o de trabajar. Es normal; si la gente no es asertiva, los problemas crean rencores y un ambiente tóxico. Pero si mi equipo es asertivo, tienen las herramientas para hablar con su compañero, mirarle a los ojos y decir: «Mira, cuando hiciste ‘esto’, yo sentí ‘esto’, y me gustaría que la próxima vez hiciéramos ‘aquello’». Pueden enfrentarse al problema sin atacarse. Esto hace que los conflictos se resuelvan rápido y que la energía se quede en el trabajo, no en el drama. Menos drama, más trabajo de calidad.

    Al final, el ser asertivos no es solo una «habilidad blanda»; es una herramienta de negociación vital para desarrollarnos laboralmente. Cuando alguien de mi empresa se siente lo suficientemente seguro para proponer una idea que rompe con lo que hemos hecho siempre, la innovación se dispara.   Y si no tienen miedo de señalar un defecto en un proceso antes de que sea demasiado tarde, la calidad de nuestro trabajo mejora.

    Los CEOS que busquemos equipos de alto rendimiento, fomentaremos la asertividad en nuestro día a día. Esto significa dar paso para cocrear con mayor seguridad y, sobre todo, valoramos la opinión de nuestros equipos. Al hacerlo, he visto un notable crecimiento personal y corporativo.

    Dorian

  • La IA como herramienta para potenciar la comunicación empresarial

    Estuve participando en la Semana de la Comunicación de la Universidad de La Sabana, un espacio que se centró en un mensaje clave la Inteligencia Artificial (IA) y cómo los profesionales en comunicaciones pueden hacer un uso eficiente de ella, convirtiéndola en su mejor aliada.

    Como CEO de Biofile, una plataforma que automatiza procesos en el sector salud, he comprobado que la eficiencia tecnológica tiene un fin superior, la humanización del servicio. Si aplicamos este principio a la comunicación, la IA debe ser vista por el comunicador social y el periodista como el asistente estratégico que se encarga de las tareas repetitivas y de bajo valor creativo.

    Esto incluye la automatización de tareas rutinarias como la transcripción de entrevistas, o puede ayudar a hacer el resumen de grandes volúmenes de datos con (big data), la organización de infografías y la redacción de borradores de contenidos informativos y rutinarios.

    Todo esto le va a permitir una ganancia de tiempo para que ellos le pongan el toque más humano al delegar la información más mecánica, el comunicador gana tiempo para dedicarse a las funciones que solo un humano puede ejecutar con excelencia: la investigación profunda, el juicio ético, la narrativa compleja y la conexión empática con la audiencia.

    Con mi experiencia en el sector salud podemos hacer un paralelismo directo: en Biofile «Suite profesional para prestadores de salud» utilizamos la automatización para optimizar los procesos médico -administrativos. ¿El resultado? Los profesionales se liberan de tareas y trámites engorrosas y pueden «prestar un servicio más humano a sus pacientes».

    Creo que, la clave reside en que la IA lleva al comunicador que se especializa en comunicación empresarial a un rol de estratega de alto nivel. El valor del profesional no estará en la cantidad de contenido que genera, sino en su capacidad para dirigir y dar propósito a las herramientas tecnológicas.

    Además, la IA proporciona el análisis; mientras que el comunicador aporta la intención, la ética y la historia. Por ello, el futuro de esta y todas las profesiones está en forjar una alianza estratégica que use la capacidad analítica para amplificar el mensaje y su impacto social en el ser humano.

    Entonces los invito a relacionarnos mejor con la IA, a quitarnos el estigma que es competencia de los profesionales y hacerla nuestra mejor herramienta de trabajo.

    Dorian

  • Interoperabilidad en Salud ya es posible gracias al desarollo tecnológico y los estándares HL7
    En la foto:
Juan Carlos Abaunza Ardila de AIATIC
Dorian Ferney Rallón Galvis de Biofile: Suite profesional para prestadores de salud 
Lina - Directora Operativa de Clínica La Riviera
Evelin Cediel Quintero - Gerente de Neurotrauma Center
German Ariel Mantilla Serrano - Director de TI de Clínica La Riviera
Camilo Vives - Director del Cluster de Salud de la Cámara de Comercio de Bucaramanga

    Acabo de regresar de la Conferencia Nacional y Latinoamericana de Interoperabilidad en Salud que se celebró en Bogotá y salí con una fuerte sensación de optimismo y claridad.

    Lo que más me impactó no fue solo la tecnología, sino la forma tan sencilla en que los expertos explicaron cómo la interoperabilidad puede cambiar la vida de las personas. En palabras simples: se trata de lograr que todos los sistemas de salud «hablen el mismo idioma«.

    Imaginen a un paciente que visita diferentes médicos y laboratorios. A menudo, sus datos quedan dispersos en distintos lugares. Pues bien, la interoperabilidad y sus estándares, como el famoso HL7 FHIR que tanto mencionaron, son la clave para que esa información se una en un solo lugar. HL7 y su red internacional de miembros nos dan un marco integral para el intercambio, la integración, el registro y el uso compartido de la información de salud electrónica.

    Estos estándares definen cómo se empaqueta y comunica la información, estableciendo el lenguaje y la estructura necesarios para una integración perfecta entre los sistemas. Al respaldar la práctica clínica, la gestión y la prestación de servicios, HL7 se ha consolidado como el estándar más utilizado en el mundo.

    Durante la conferencia, vivimos un intenso «HL7 Camp» de dos días donde se abordaron temas clave. El primer día se centró en la formación práctica en estandarización, con talleres de complejidad básica e intermedia que cubrieron los Fundamentos HL7 FHIR, el manejo del CQL (Clinical Query Language), el desarrollo de Guías Nacionales de HL7 FHIR y la implementación de Servicios Nube HL7 FHIR y Transformers.

    El segundo día estuvo dedicado a conferencias y paneles sobre casos de éxito y retos del sector. Se presentaron ponencias magistrales como «Hospitales on FHIR» y «Superando silos y efectos domino», así como la ruta hacia el éxito en Proyectos de Interoperabilidad, con la presentación de casos reales de empresas como Ecopetrol, Keralty y Avvale.

    Además, se realizaron paneles fundamentales sobre Colaboración y competitividad: Ecosistemas de información potenciando el sector; la IA en salud y el uso de estándares de información; y los Mitos, Retos y Realidades en proyectos de interoperabilidad, con la participación de líderes del Ministerio de Salud y ADRES.

    Todo lo expuesto a los asistentes nos dejó muy claro que, gracias a estos estándares, los datos en salud serán cada día más protegidos, se podrán consultar más rápido y habrá una mayor interoperabilidad que es el intercambio de la información a cualquier momento, o plataforma o dispositivo médico.

    Al tener toda la historia clínica a la mano, el médico toma decisiones mejor informadas. Además, la interoperabilidad ayuda a que los procesos sean más eficientes para todos. Las IPS y consultorios pueden ahorrar tiempo y recursos, mientras que el personal médico puede concentrarse más en el paciente y menos en la burocracia de buscar datos perdidos.

    La experiencia también me hizo reflexionar sobre el gran potencial que tenemos en América Latina para desarrollar tecnologías y en especial software para el sector salud. Con este tipo de eventos que fomentan la conexión entre los distintos actores de la salud, estamos un paso de contar con información médica 100% segura e interoperable.

    Desde mi empresa Biofile «Suite profesional para prestadores de salud» continuaremos liderando procesos de innovación para mejorar la calidad de vida de quienes nos cuidan. Nuestra participación activa en estos eventos nos hace un software médico más robusto y comprometido con los estándares internacionales.

    Dorian

  • Sembramos y recogimos, Biofile es reconocida como la Mejor Startup de Santander

    Hoy como CEO tengo una gran noticia que compartir con la audiencia de LinkedIn.

    Me complace enormemente ver cómo el fruto del trabajo constante y la dedicación dan su cosecha. Es un principio simple, pero poderoso, y se ha materializado en una grata noticia que queremos compartir: Biofile “Suite Profesional para Prestadores de Salud” ha sido reconocida como la Mejor Startup de la Región en el prestigioso Premio Innovadores de Santander 2025, otorgado por la Cámara de Comercio de Bucaramanga.

    Este logro destaca, sin lugar a dudas, nuestro compromiso inquebrantable con el desarrollo de soluciones tecnológicas que beneficien al sector salud. Más allá del reconocimiento, queremos contribuir con innovación para fortalecer ese orgullo santandereano que se proyecta a toda la región, y con ello, llegar a ser un pilar en el ecosistema de innovación que continúa posicionando a nuestro departamento como un potencial hub tecnológico.

    Cuando tuve la visión de crear a Biofile , partí de una premisa clara: desarrollar soluciones para aliviar la carga administrativa y centralizar el manejo de la información médica para aliviar el estrés y mejorar la calidad de vida de quienes nos cuidan, los profesionales de la salud. Yo veía cómo en la clínica donde trabajaba, para funcionar, manejaba la mayoría de sus archivos en papel o en Excel. Esto no solo era ineficiente, sino que cansaba al personal y retrasaba las atenciones médicas.

    Así que, decidí crear una solución accesible que digitalizara la información médica en historias clínicas digitales que fueran fáciles de diligenciar y que se pudieran consultar fácilmente. En ese entonces me reuní con otros compañeros y empezamos a buscar soluciones para este tema, hasta que en 2027 fundé a Biofile, y hemos crecido hasta llegar a ser la primera «Suite tecnológica para prestadores de salud».

    Este premio es la confirmación de que esa visión, que fue pensada para solucionar problemas reales, en donde el uso de la tecnología, en el desarrollo de software, puede generar un impacto significativo y transformar el sector salud en Colombia.

    Por otro lado, estay convencido en el talento que tienen los desarrolladores de software santanderanos, nuestra resiliencia y beranquera cada vez nos posciona en el radar de la inovación en Colombia en Latinoamérica.

    Además, Santander continúa posicionándose como un centro de innovación y emprendimiento en el país. Tradicionalmente reconocida por su fortaleza industrial y agropecuaria, la región ha sabido diversificar su economía, apostando fuertemente por la tecnología y el conocimiento.

    Este crecimiento es el resultado de un ecosistema colaborativo que integra la academia, el sector público y la empresa privada. La calidad de la formación académica que se ofrece aquí genera oportunidades para que más jóvenes santandereanos se desenvuelvan en procesos de investigación y desarrollo tecnológico.

    Estoy convencido de que la cultura de resiliencia y proactividad, intrínseca a la identidad santandereana, es lo que nos permite a nosotros y a otras empresas desarrollar una notable capacidad para resolver problemas y generar soluciones de alto impacto, lo que impulsa la creación de empresas innovadoras.

    En Biofile, celebramos este reconocimiento como un triunfo regional: la perseverancia y la visión tienen una recompensa tangible.

    Dorian

  • Hagamos de la IA la mejor aliada en nuestras empresas

    En el mundo de los negocios, las cosas cambian muy rápido. Como desarrollador de tecnología he visto muchos cambios a lo largo de los años, pero nada se compara con la fuerza que tiene la inteligencia artificial, o IA. Ya no es una tecnología lejana, sino que es la herramienta más importante que tenemos como empresarios. Y es que, si no usamos la IA, no solo nos quedaremos atrás, sino que corremos el riesgo de desaparecer. La pregunta ya no es si debemos usarla, sino cómo sacar el mayor provecho de ella para asegurar el futuro de nuestro negocio y de nuestros trabajadores.

    Lo primero que hemos visto, y que ha sido un cambio enorme, es que la IA nos ayuda a trabajar mucho mejor. Pensemos en la cantidad de tareas aburridas y repetitivas que siempre nos quitaban tiempo y energía. Llenar hojas de cálculo, procesar facturas a mano, revisar miles de correos electrónicos y contestar las mismas preguntas de siempre de los clientes.

    Si continúas haciendo esos procesos así, tu organización se puedes estancar, ahora la IA lo hace por nosotros. Es como si hubiéramos contratado un equipo de asistentes que trabajan las 24 horas del día sin cometer errores. Por el contrario, si empiezas a familiarizarla en el entorno laboral. El resultado es que serán mucho más productivos y tu equipo estará más contento, porque su trabajo se ha vuelto más interesante y desafiante.

    En otras palabras, ya no son robots que repiten tareas; para convertirse en pensadores y creadores. Así mismo, en temas de atención al cliente, los chatbots impulsados por IA pueden responder preguntas sencillas al instante, cualquier día a cualquier hora. Esto significa que nuestros clientes no tienen que esperar para recibir una respuesta y nuestros equipos de atención pueden concentrarse en los casos más difíciles y en construir relaciones más fuertes con los clientes importantes.

    Esto es un beneficio claro para todos: el cliente está feliz y nuestros trabajadores se sienten más valorados. Es una inversión que nos permite ser más rápidos y eficientes, lo que se refleja en más ventas y clientes más leales.

    En el mundo de los negocios, las decisiones que tomamos son lo más importante. Por mucho tiempo, muchos líderes tomaban decisiones basándose en la intuición o en datos que ya eran viejos. Pero esto en el mercado actual, es como jugar a ciegas. La IA nos da la información que necesitamos para tomar decisiones con seguridad, y lo hace al instante.

    Es como si la IA nos diera un mapa detallado del futuro de la empresa. Por ejemplo, la IA nos ayuda a saber qué productos comprarán nuestros clientes, cuándo y dónde lo harán. Con esta información, podemos asegurarnos de que siempre tengamos la cantidad correcta de productos en nuestras tiendas o almacenes. Así, no perdemos ventas por falta de inventario ni gastamos de más en productos que no se venden.
    Esto ha sido una ganancia enorme para nosotros, porque nos permite ahorrar dinero y no arriesgar la

    Lo más importante para mí, como líder, es que la IA hace que nuestra gente sea más fuerte y que no está aquí para quitarle el trabajo a nadie; sino para darle a nuestro equipo apoyo y visión. Cuando quitamos las tareas aburridas en nuestras empresas, le damos a nuestra gente la oportunidad de ser más estratégica.
    Por ejemplo, un empleado que antes pasaba el día haciendo informes ahora puede usar esta tecnología para analizar datos y encontrar nuevas oportunidades para la empresa. Todo esto nos ayuda a cuidar a nuestro mejor talento, para construir una cultura donde la tecnología es una amiga que nos ayuda a ser más inteligentes, más creativos y más eficientes.

    La inteligencia artificial es la mejor inversión que podemos hacer para el futuro de nuestra empresa, es un motor para crecer más rápido, una herramienta para hacer que nuestra gente sea más valiosa que nunca. El futuro no será de las empresas más grandes, sino de las que sean más listas. Mi consejo para otros líderes es simple: no esperen a que el mercado los obligue a cambiar. Adelántense y aprovechen el poder de la IA.
    Dorian